Los Hábitat de Interés Comunitario: se precisa nueva cartografía y trabajos de campo

El concepto de hábitat hace referencia al espacio que contiene las condiciones adecuadas para el desarrollo de la vida de una especie o comunidad. Se define, por tanto, como el ámbito delimitado por la concurrencia de determinados rangos de variables ambientales que resultan propicios o adecuados para el desarrollo del ciclo vital de la especie o la comunidad a la que dicho hábitat es referido.

En el año 1992, la Unión Europea aprobaba la Directiva 92/43/CEE del Consejo de 21 de mayo relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y la flora silvestres, en la cual se definían los hábitats naturales de interés comunitario (HIC) como aquellos que, de entre todos los hábitats presentes en el territorio europeo, cumplieran alguna de las siguientes características: Se encontraran amenazados de desaparición en su área de distribución natural; Tuvieran un área de distribución reducida por naturaleza a causa de la regresión de las poblaciones y; Fueran ejemplos representativos de una o varias de las regiones biogeográficas presentes en la Unión Europea.

Habitat 6310 Dehesas perennifolias de Quercus spp. (Infografía de Raúl Herrero)

Habitat 6310 Dehesas perennifolias de Quercus spp. (Infografía de Raúl Herrero)

A partir de ésta definición, la Directiva Hábitats establecía un listado de los “tipos de hábitats naturales de interés comunitario cuya conservación requiere la designación de Zonas de Especial Conservación”, que constituyó la base para la definición de lo que hoy conocemos como la red Natura 2000.

No cabe duda  de que las posibles afecciones a los HIC presentes en los espacios de la red Natura 2000 tiene repercusiones legales y por tanto, deben ser analizadas. Pero tampoco podemos descartar la existencia de hábitats de interés comunitario tanto fuera de espacios de la red Natura 2000 como de otras áreas protegidas (Parques Nacionales, Parques Naturales, Reservas de la Biosfera, Humedales Ramsar, etc.). Es en estas zonas que no han recibido una protección legal o administrativa especial por sus valores ambientales, donde pueden surgir dudas acerca de la necesidad de valorar sus posibles afecciones.

Sin embargo, la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad establece claramente en su artículo 76 que “(e) La destrucción o deterioro significativo de los componentes de los hábitats prioritarios de interés comunitario”, así como “(i) el deterioro o alteración significativa de los componentes de hábitats prioritarios de interés comunitario o la destrucción de componentes, o deterioro significativo del resto de componentes de hábitats de interés comunitario”, y “p) La alteración de los componentes de los hábitats prioritarios de interés comunitario o el deterioro de los componentes del resto de hábitats de interés comunitario” derivan en sanciones administrativas, teniendo la consideración de infracción muy grave la recogida en el apartado e).

Bajo esta premisa, se considera imprescindible estudiar los hábitats de interés comunitario existentes fuera de espacios de la red Natura 2000 y sus posibles afecciones.

Habitat 91B0 Fresnedas de Fraxinus angustifolia

Habitat 91B0 Fresnedas de Fraxinus angustifolia

La primera aproximación para llevar a cabo éste análisis pasa por disponer de una cartografía que permita ubicar en el territorio los distintos tipos de hábitat.

Tras la publicación de la Directiva Hábitat, se pusieron en marcha en España una serie de actuaciones con la finalidad de cartografiar e inventariar los hábitat presentes en el territorio. A resultas de estos trabajos, el Ministerio de Medio Ambiente preparó la cartografía: “Hábitats de Interés Comunitario del Anexo I de la Directiva 92/43/CEE (1997)” y su actualización posterior: “Atlas y Manual de los Hábitats Naturales y Seminaturales de España (2005)”. Ambas cartografías se elaboraron a escala 1:50.000, lo que sin duda resulta muy útil desde una perspectiva regional, pero insuficiente para cualquier análisis local. Aunque algunas Comunidades Autónomas han impulsado el desarrollo de una cartografía más detallada (P.Ej: Andalucía; País Vasco; Valencia o Murcia), en la mayoría de los casos se  utilizan los estudios del Ministerio de Medio Ambiente.

Se trata de un tema con grandes implicaciones legales, que está tomando cada vez más relevancia. Sirvan como ejemplos, el informe desfavorable emitido por el Gobierno de Canarias al Plan General de Mogán (Gran Canaria) debido a un “desplazamiento en la cartografía de los hábitat de interés comunitario recogida en el informe de sostenibilidad ambiental“, o el estudio de la posible afección a los hábitat de interés comunitario de la Autovía del Agua, el gran acueducto que atravesará Cantabria.

Hábitat 9340 Encinares con peralillos (Pyrus bourgaeana)

Hábitat 9340 Encinares con peralillos (Pyrus bourgaeana)

En conclusión, se hace patente la necesidad de contar con una cartografía a una escala mayor. La escala de trabajo constituye el principal factor limitante en cuanto a las posibilidades de uso, dado que no es posible emplear la cartografía de hábitats disponible en el Ministerio de Medio Ambiente en proyectos que requieran una precisión mayor que la que confiere la escala original de 1:50.000. No tiene sentido utilizarla, por ejemplo, en ordenación municipal cuya escala de trabajo habitual es de 1:5.000. Cabría añadir que si bien ésta cartografía se utiliza de forma habitual en las Administraciones ambientales, no tiene carácter vinculante.

Otra cuestión a tener en cuenta consiste en que la cartografía de hábitats es un modelo cartográfico que representa una realidad biológica pero no la realidad en sí misma. Por tanto, se hace absolutamente necesario, una vez que descendemos a escalas de gestión (mayores de 1:50.000) realizar visitas de campo para verificar los diferentes tipos de hábitats de interés comunitario.

Finalmente, los trabajos de campo deberían ser ejecutados por personas con conocimientos suficientes para identificar las asociaciones botánicas características de cada HIC.

Por Manuel Oñorbe

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Este post tiene su orígen en el artículo: De la Nuez, A; Rodríguez, M; Oñorbe, M; San Millán, R; Salinas, A. Los hábitats de interés comunitario: reflexiones sobre su consideración en la evaluación de impacto ambiental. Actas del VII Congreso Nacional de  Evaluación de Impacto Ambiental . Ver artículo en la pestaña de Publicaciones.

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Acerca de Manuel Oñorbe

Este blog pretende ser una ventana abierta a mis inquietudes (profesionales y no tan profesionales) acerca de temas relacionados con el medio ambiente

Publicado el marzo 24, 2014 en Cartografía, Evaluación de Impacto Ambiental, Habitat interés comunitario, Trabajo de campo y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 11 comentarios.

  1. Raúl Ayala Domingo

    Muy interesante Manu.
    Aprovechando que hablas de la cartografía de hábitat, me gustaría criticar que una cartografía a nivel nacional y de carácter público tenga una base de datos tan “antipática”, que además está en formato .mdb de access, siendo este un formato propietario de microsoft.
    Estoy seguro que se podría hacer una cartografía con una base de datos asociada mucho más fácil de consultar y en un formato al que se pueda acceder con cualquier otro software de base de datos.

    • Gracias por tu comentario Raúl.
      El tema de los hábitat de interés comunitario es complicado en sí mismo, el post es cortito y faltan por matizar algunas cuestiones:
      Los hábitats de interés comunitario están constituidos por una o varias asociaciones fitosociológicas diferentes. Rivas Martínez fue el encargado de coordinar los trabajos de inventariación de los tipos de Hábitats de la Directiva 92/43/CEE, y para ello, elaboró un listado jerárquico de todas las asociaciones fitosociológicas existentes en nuestro territorio. A cada una de las asociaciones les asignó un código de 6 cifras: los llamados “Código Hábitat” y “Código Atlas”, de las cartografías de hábitat de 1997 y su actualización de 2005, respectivamente. A éstos códigos luego hubo que asignarles una correspondencia con los códigos de 4 cifras de la Unión Europea.
      A todo esto hay que añadir que algunas asociaciones fitosociológicas españolas (escala nacional) no existen en los listados europeos (de escala europea), además los hábitats (y las asociaciones botánicas) son estructuras dinámicas (y por tanto difíciles de cartografiar) y pueden superponerse en el espacio.
      Al margen de la propiedad del formato, todo lo anterior se traduce en que es difícil plasmar la realidad de los hábitat en una base datos.

  2. Joan Cantarell

    No soy capaz de concebir ningún hecho de la naturaleza, o incluso cotidiano sin una cartografía, me parece perfectamente normal un plano para resolver un problema en una oficina, ¿Que tiene de raro intentar plasmar una realidad en la naturaleza, como un posible hábitat, con multitud de parámetros en una forma bidimensional y distribuida en el espacio?
    Bueno… el presupuesto, permítanme recordarles: sin dinero no hay nada, en este pais lo recordamos amargamente, con demasiada frecuencia.

    • Muchas gracias por tu comentario Joan. Como le he comentado a Raúl, en el post no he tratado algunas cuestiones técnicas que podrían dar idea de la dificultad de cartografiar los hábitat de interés comunitario en la forma y la escala adecuadas. Ello requiere de muchos recursos, aunque no debiera ser impedimento teniendo en cuenta la importancia e implicaciones legales que pueden derivarse de su afección.

  3. A todo esto habría que añadir la confusión que genera que el MAGRAMA ofrezca dos cartografías de Hábitats diferentes, la de la Directiva elaborada en 1997 y la del Atlas de Hábitats del 2005. Esta última parece claro que es una actualización de la anterior en la que, entre otras cosas, se incorporan toda esa serie de hábitats “españoles” que la Directiva ni contempla ni asigna código. Ahora bien, ¿cuál es recomendable usar?, ¿es una más “oficial” que la otra?.
    En mi opinión es más correcto emplear la del 2005 al tratarse de una actualización de la del 97, pero entonces, ¿porqué el MAGRAMA mantiene en su web la del 97?, algo nos dice que esa cartografía es “más oficial” que la del 2005, parece que dicha cartografía (1997) está validada por la UE, mientras que la del 2005 es un proyecto estríctamente español. Algo así como un producto mejorado pero sin validar por las instancias europeas.
    En cualquier caso estamos en las mismas, sea una que la otra, los una castaña pilonga en cuanto bajamos a escalas mayores a 1:50.000. Y bueno, cartografiar vegetación a esa escala me parece sencillamente dos cosas: 1.- trabajar como se hacía en el siglo XIX y 2.- tirar mucho dinero público.
    Luego la Administración nos exige análisis de afección a hábitats pero no nos indica cómo hacerlo ya que ni siquiera ellos mismos se mojan en cuanto a la oficialidad de alguna de esas dos cartografías.
    ¿Algún fitosociólogo en la sala? porque si seguimos analizando el asunto, no terminamos..
    Como le decía a Manu el otro día… ¿porqué nadie se atreve a analizar las afecciones a los hábitats de las especies del Anexo II? a mi personalmente me parece mucho más importante, por una simple cuestión de efecto paraguas, proteger esos hábitats que estrictamente los del Anexo I, cuya dificultad en su correcta identificación y delimitación hace que el asunto cobre una complejidad casi inabarcable con unos mínimos de confianza.

    • Gracias Tony por tu estupendo comentario. Ya sabes que este post nunca habría sido posible si no hubiéramos compartido tantas charlas y discusiones. Hemos visto en este y otros foros donde se ha compartido el post que nuestras constantes dudas acerca de las cartografías e implicaciones legales de los HIC son comunes a muchos otros profesionales. Esperemos que el artículo del CONEIA’13 se publique pronto.

  4. Ferran G. Prat

    muy interesante el post y los comentarios, ya que es verdad que parece que una vez aprobada la red Natura 2000 ya no se tenga que actualizar y revisar la cartografía de los HIC. Justamente también hay el debate de si los HIC fuera de la red Natura 2000 no merezcan protección, cuando la misma Directiva señala la importancia tanto de las especies como de los HIC dentro o fuera de Natura 2000.
    En mi trabajo he reivindicado siempre la necesidad de afinar la escala al proyecto concreto, así en planeamiento urbanístico hay que bajar a 1:5.000 como bien dices, peropara las empresas parece que con la información disponible del Magrama ya tengan suficiente .
    También es importante reivindicar nuestra profesionalidad a la hora de revisar hábitats o distribuciones de especies. Ya empiezo a estar cansado de participar en proyectos voluntarios para cartografiar fauna y flora, y que luego no tenga trabajo remunerado porque ya damos la información gratuitamente.
    Este sábado en Barcelona celebramos una jornada de reivindicación de la conservación del patrimonio natural en Catalunya, y seguro que hablaremos de muchos de los temas que comentas:
    http://www.coamb.cat/index.php?contingut=43&id=1133&amplia=1133&any=&mes=&idioma=es

    • Gracias Ferrán por tu comentario. Me consta que en Cataluña, no obstante, manejáis una cartografía distinta a la del MAGRAMA, aunque no se ha resuelto el problema de la escala (1:50.000). Sería de sumo interés conocer las conclusiones de la jornada que mencionas en lo que respecta a los HIC.

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