Diagnóstico de la situación actual de las carreras por montaña en el Parque Nacional de Guadarrama

Durante los días 7 al 9 de julio se celebró el curso de verano de la UAM “Las actividades deportivas y recreativas en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama: un singular reto en la gestión del uso de la naturaleza” en el que participaron algunos de los principales actores implicados en la planificación, gestión y conservación del Parque Nacional.

Fruto de mi participación en la mesa “Situación y problemática actual de las carreras por montaña”, elaboré un sencillo diagnóstico de la situación de las carreras en el área de influencia del Parque Nacional.

Cartel Curso2

A continuación expongo algunos datos de la ponencia y algunas reflexiones personales  derivadas de las muchas discusiones que tuvieron lugar durante el desarrollo del curso.

Aclarar que el objetivo del diagnóstico se encaminó más hacia el análisis de tendencias que hacia la caracterización pormenorizada de las carreras en el Parque. Con ello quiero decir que podría existir algún error, pero que en todo caso, no generaría un cambio de tendencia.

Situación actual de las carreras por montaña en el Parque Nacional

En la actualidad existen aproximadamente 30 carreras por montaña dentro del Parque Nacional y su área de influencia. Este dato incluye la sección de carrera a pie de los triatlones y los raids de aventura. El número total aproximado de participantes ascienda a 13.500 corredores.

Carreras

La evolución de las carreras por montaña en el ahora Parque Nacional ha sido paralela a la evolución del deporte en la Sierra de Guadarrama. La primera carrera documentada se celebró en 1916 por la Sociedad de Amigos del Campo en un recorrido entre Cercedilla y Siete Picos.

La historia moderna de las carreras podemos considerar que se inicia en el año 1986 con el “Cross de Las Dehesas” organizado por el Club Deportivo y Cultural de Empleados del Banco de España. A partir de este año, van surgiendo nuevas pruebas, primeramente de forma lenta y, en los últimos años de forma exponencial.

En la siguiente cronología se muestra el año de origen de las distintas carreras que encontramos hoy día dentro del Parque.

Cronología

Gran parte de éstas competiciones son organizadas por clubs y asociaciones de montaña con tradición en la Sierra (R.S.E.A Peñalara, Club Tierra Trágame, Club La Acebeda). No obstante, en los últimos años distintas empresas han comenzado a asentarse (Paleocenter S.L., Tactika Sports Culture, S.L., IRONMAD S.L, etc.)

Respecto a los calendarios, la mayor parte se concentran durante los meses de junio (9 carreras) y julio (8 carreras), encontrando un máximo de tres carreras diarias el 28 de junio (GTP, 60K, 80K), 6 de julio (dos modalidades del Triatlón Bola del Mundo y Oxfam Trailwalker) y 19 de julio (tres modalidades de Cercedilla Trail).

En lo que respecta a los recorridos, encontramos una concentración de carreras entorno al cuadrante Sudoccidental del Parque Nacional. Particularmente los circuitos se concentran en el Puerto de la Fuenfría, Bola del Mundo, Peñalara (7 carreras),  Puerto de Navacerrada y Puerto de la Morcuera (6 carreras).

Carreras y Parque Nacional

Además existe una concentración de salidas/llegadas entorno a los pueblos de la vertiente sur del Parque Nacional, especialmente Cercedilla y Navacerrada.

Discusión y Conclusiones

El objetivo de declaración de un Parque Nacional es la conservación. Esta premisa debería estar presente en todas las decisiones de gestión de las actividades recreativas y deportivas del Parque Nacional.

Las condiciones actuales: incremento de usuarios, eventos, modalidades y frecuentación, obligan a una reflexión y replanteamiento por parte de todos los implicados. De especial relevancia es el aumento en el número de nuevas competiciones surgidas a partir de 2013, año de declaración del Parque Nacional. Entre los motivos, podríamos destacar:

  1. El boom de las carreras por montaña
  2. La marca “Parque Nacional” como atrayente turístico en sí mismo.
  3. Nuevos promotores de carreras tratan de “establecerse” en el territorio antes de que el futuro Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) limite las actividades dentro del Parque.

El Parque Nacional de Guadarrama es, de lejos, el Parque Nacional que acoge mayor número de carreras por montaña dentro de la red de Parques Nacionales. Señalar a este respecto que también es el Parque Nacional más frecuentado con 3,5 millones de visitas anuales. En todo caso, sería deseable reducir el número de carreras por montaña presentes actualmente dentro del Parque.

En cuanto a los promotores, la Administración debería tratar de primar (y promocionar) a las entidades locales frente a entidades externas, tal y como establece el Plan Director de Parques Nacionales.

La regulación de las carreras por montaña dentro del Parque Nacional de Guadarrama debiera quedar establecida en el PRUG (previsiblemente se aprobará a finales de 2016). Hasta que se apruebe éste documento, las “Instrucciones para la autorización de actividades extraordinarias en los Parques Nacionales de Canarias” pueden servir como marco de regulación.

Las competiciones deberían estar impregnadas de un carácter educativo y de sensibilización hacia la conservación del entorno. En este sentido, se antoja fundamental que contribuyan a la difusión de los valores del parque de manera explícita y concreta.

Las carreras por montaña dentro del Parque Nacional deberían establecer un número máximo de participantes basados en criterios ambientales y de seguridad. Del mismo modo, el corredor de montaña ha de exigir, mediante instituciones apropiadas, explicaciones de las limitaciones que pueda considerar excesivas y los gestores han de facilitarlas.

Las carreras pueden servir para revitalizar zonas despobladas, a tales efectos, y siempre teniendo en cuenta los criterios ambientales sería deseable redirigir los circuitos hacia las zonas más despobladas del Parque, como pueden ser las poblaciones de Navarredonda (151 habitantes), Villavieja del Lozoya (214 habitantes) o Braojos (210 habitantes), donde la organización de éste tipo de eventos podría permitir fijar poblaciones, a diferencia de Cercedilla o Navacerrada donde el impacto socioeconómico  se diluye.

Las carreras por montaña deberían contar con algún tipo de homologación que certificara la calidad integral de las pruebas (no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también de seguridad, etc.). A priori, ésta entidad “homologadora” debería ser la Federación.

Sería deseable distribuir la oferta de carreras a lo largo del año, especialmente hacia los meses de menor incidencia ambiental (octubre, noviembre y diciembre).

Debería generalizarse un retorno ambiental por parte de los promotores que revertiera directamente en el Parque Nacional.

Las sanciones reflejadas en la normativa de las carreras deberían aplicarse de forma escrupulosa, especialmente en lo relativa a temas ambientales (salirse de los caminos balizados, arrojar basuras fuera de los lugares habilitados, ruidos, etc.)

Si la actividad es compatible con la normativa y los objetivos de conservación del Parque Nacional, el evento podrá autorizarse, y los gestores y organizadores deberían colaborar en la redacción del correspondiente condicionado de medidas a cumplir. Entre estas medidas podríamos enumerar las siguientes:

  • Primar el principio de precaución: Si hay sospechas de que la actividad puede generar afección significativa  pero sin que se cuente todavía con una prueba científica definitiva de tal riesgo, debemos evitarla.
  • Identificar el lugar o recorrido exacto de la actividad (evitando lugares sensibles, seleccionando zonas de máxima acogida y/o red de senderos y pistas del Parque, así como lugares de elevada resiliencia)
  • Elaborar estudios de evaluación ambiental.
  • Realizar seguimiento ambiental durante el desarrollo de la actividad, incluido un estudio de la intensidad del ruido general (valorar la tranquilidad de estos espacios)
  • Posibilidad de establecer depósitos de fianzas para reparar posibles daños a los recursos del Parque.
  • Elaboración de informe, después de la actividad, sobre posibles afecciones ambientales
  • Otras (cálculo de huella ambiental)
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Acerca de Manuel Oñorbe

Este blog pretende ser una ventana abierta a mis inquietudes (profesionales y no tan profesionales) acerca de temas relacionados con el medio ambiente

Publicado el julio 11, 2014 en Carreras por montaña, Conferencia, Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Querido Manu, tu post es excelente pero creo que es importante dar un contrapunto a algunas cuestiones que comentas. Aquí van algunas, aunque me dejo muchas en el tintero.

    – De verdad, no se me ocurre ningún ecosistema de elevada resiliencia dentro de una montaña, a no ser los cursos fluviales. Por definición y por naturaleza, las montañas son lugares extremadamente frágiles y poco o casi nada resilientes. Y aún cuando lo fueran, la concentración espacial y temporal actual de las competiciones en el ámbito del PN, según se desprende de tu propia investigación, no parecen dar margen para la eventual recuperación.

    – Tal y como insistí el otro día durante el curso de verano: es muy difícil hacer una valoración completa, ni a priori ni a posteriori, de las afecciones ambientales de una carrera de montaña. Hay un porcentaje importante de afecciones que pasan desapercibidas y que, a diferencia de las basuras o la erosión, no dejan rastro. Me refiero sobre todo a las molestias a la fauna. Probablemente, algunas se encontrarían dentro del grupo de afecciones suficientemente graves como para que por el principio de cautela deba evitarse la actividad.

    – En este sentido, una de las cosas que primero debería evitarse son las competiciones durante la primavera, época de reproducción para la mayor parte de la fauna, y época también en que la saturación de agua en los suelos los vuelve críticamente erosionables.

    – Otra cuestión a evitar serían las competiciones nocturnas, y no precisamente por la contaminación lumínica, eso sería probablemente lo de menos. En un espacio natural tan antropizado como la Sierra de Guadarrama, con tantos visitantes y tantas actividades deportivas, los animales silvestres sufren un grado de estrés cada vez mayor. Cuando los animales se sienten amenazados, dedican más tiempo a vigilar y a huir que a alimentarse y descansar, y esto puede perjudicar a la viabilidad de sus poblaciones. Hay muchos estudios que indican que para algunas especies, el simple encuentro casual con una persona, muchas veces sin que ésta se entere, cambia el patrón óptimo de alimentación y descanso del animal durante varios días. Esta situación se agrava aún más con el repunte de las actividades nocturnas. En lugares muy humanizados, muchos animales diurnos adquieren hábitos crepusculares para aprovechar las horas más tranquilas del atardecer y el amanecer. Por lo tanto, les complicamos bastante la existencia cuando empezamos a hacer todo tipo de actividades durante la noche.

    – Me parece un error valorar de modo aislado cada carrera. El impacto de una carrera de montaña debe valorarse en un contexto real de impactos agregados de una multitud de actividades que coexisten y coinciden en los mismos lugares y los mismos momentos. Cualquier trazado de cualquier carrera en la Sierra de Guadarrama se desarrolla en lugares donde, ADEMÁS, se dan muchos otros usos y actividades, cada una de las cuales ejerce su propia cuota de impacto adverso para la conservación: senderismo, ciclismo, distintas actividades recreativas y educativas en grupo, escalada, boulder, caza, pesca, ganadería, trabajos forestales, exceso de herbivoría por parte de la cabra montés, paseos a caballo y hasta prácticas militares, además de por supuesto muchas otras carreras. En otras palabras, que una evaluación realista del impacto ambiental de una carrera debería partir de la base de una valoración del efecto sumado de todas estas actividades sobre el territorio. El límite de cambio para cada carrera individual podría en determinadas condiciones ser aceptable, pero quizás no lo sería si se tomaran en consideración todos los impactos sumados.

    – Como tú mismo muy bien indicas: El objetivo de declaración de un Parque Nacional es la conservación. Partiendo de esta premisa, y teniendo en cuenta que una carrera no tiene la menor componente que beneficie en modo alguno a la conservación, posiblemente la mayor parte de las autorizaciones no estarían justificadas. Lo que es indiscutible es que la competición de carrera por montaña menos impactante es la que no se hace. Por todas estas razones y algunas más, mi propuesta sería:
    1) Si no hay más remedio que negociar alguna oferta de carreras de montaña para la gran burbuja de demanda que se ha creado, yo sacaría todas las competiciones del Parque Nacional y me las llevaría, siempre con un condicionado racional, a los valles desfavorecidos que mencionas, ya que desde el punto del derecho a un bienestar equitativo por parte de los habitantes de las zonas de montaña, no es justo que pueblos que ya gozan de muchos recursos económicos y ventajas comparativas se estén llevando, además, la mayor parte del beneficio económico que pueda derivarse de esta actividad .
    2) Si de todos modos se considera socialmente interesante mantener una cuota de carreras dentro del PN, debiera haber una planificación anual con un cupo máximo de carreras, con la mayor parte de los recorridos por pistas forestales, siempre de día, nunca en primavera y con una participación máxima de no más de 300 corredores, y además con una tasa ambiental (pago al Parque) que obligatoriamente deberá reinvertirse en tareas de conservación, especialmente reparación y consolidación de caminos y restauración y revegetación de zonas degradadas.
    En fin, la vida es dura por todas partes y para todos!! No era obligatorio crear un PN. Pero si existe, todos deberíamos ser consecuentes con ello y respetar sus principios y valores.

    • Gracias Rosa,
      Estupenda réplica al artículo. Coincido contigo en muchas de las cuestiones que planteas. No obstante, considero que una carrera por montaña que se desarrolle sobre un trazado adecuado, con un límite de participante contenido, en momentos temporales que no generen afecciones, impregnadas de un carácter educativo hacia el entorno, etc pueden ser perfectamente compatibles con la figura de Parque Nacional.
      En todo caso, falta por estudiar mejor el tema (incluidos los impactos sinérgicos).

  2. José Manuel Revidiego

    y los montañeros de toda la vida, el campo a través, los domingueros de toda la vida, moto cross, ….los que decían años a nos vamos a la sierra….
    puertas al campo (incluye todo lo silvestre), quién tiene las llaves?…

    • Gracias José Manuel. Sin duda este Parque Nacional es único, entre otras cuestiones, por la enorme presión antrópica que sufre. Esperemos que el futuro PRUG, ayude a gestionar de la mejor forma posible todos estos usos recreativos, primando los objetivos de conservación.

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